Hoy en día abrir Instagram es como asomarse a una ventana llena de todo lo que nos gusta, porque entre fotos, memes y historias también aparece una especie de tienda que siempre está abierta y que parece conocernos mejor de lo que pensamos, y así Instagram Shop se mete en nuestra rutina sin pedir.
Las redes son ahora el mejor accesorio que ninguna personas no puede tener en sus redes, para informarse incluso comprar artículos que les interesen, que viene acompañados de publicidades muy atractivas y llamativas en el que instagram, quizás es un requisito para los jovenes de ahora, donde tienen tanta accesibilidad ilimitada.
Instagram Shop está transformando la manera en que compramos. Las marcas ya no necesitan grandes tiendas físicas ni costosas campañas publicitarias: basta con una buena fotografía, una historia atractiva y un clic para llegar a miles de posibles compradores. Esta herramienta ha abierto nuevas oportunidades tanto para grandes empresas como para pequeños emprendedores que encuentran en la red social un escaparate global. Sin embargo, también plantea preguntas sobre el impulso de consumo, la autenticidad de los productos y el equilibrio entre ocio y comercio en nuestras vidas digitales.
Una estudiante de la higgs school Eva senior at Fannie Lou dice que a veces entro solo a ver fotos, pero termino comprando cosas que ni sabía que necesitaba. Es como si la app me conociera demasiado bien.
La perspectiva de Eva refleja cómo el algoritmo de Instagram puede influir en las decisiones de compra de los jóvenes, generando compras impulsivas y cambiando la manera en que consumen. permiso, mezclándose con nuestro entretenimiento y mostrándonos cosas que se ven lindas, útiles o irresistibles.
Por otro lado igual una estudiantes de Fannie Lou Mabel senior ella ve una perspectiva que antes solo vendía en ferias locales, pero desde que abrí mi tienda en Instagram tengo pedidos de otras ciudades. Es como tener una vitrina abierta las 24 horas, A veces entro solo para ver memes o fotos de mis amigos, y sin darme cuenta termino viendo ropa o maquillaje. Me pasa mucho que digo ‘solo voy a mirar’, pero acabo comprando algo porque todo se ve demasiado lindo o porque lo recomienda alguien que sigo.
Una Maestra de Fannie Lou Yancia se crió en una época donde no existía este tipo de cosas pero ella piensa que Instagram Shop refleja cómo las redes sociales han cambiado nuestra relación con el consumo. Antes las marcas buscaban al cliente; ahora el cliente vive dentro de las plataformas. Me parece fascinante, pero también preocupante, porque muchos jóvenes están aprendiendo a comprar más por emoción que por necesidad. No se trata de satanizar la tecnología, sino de enseñarles a usarla con conciencia: que entiendan que cada clic también es una decisión. En esta entrevista todos ellos me aporta una visión más crítica mostrándome la presión social que puede generar el consumo digital, pero también el lado positivo de descubrir proyectos auténticos y creativos.





